El feminicidio se registró en marzo del año pasando
Juan Carlos Huerta Vázquez

21 de Enero de 2026.- Fue detenido Eduardo Salvador ‘N’, a casi un año de haber asesinado a su esposa Astrid Cruz, y al hijo de ella, Ángel Fernando, la aprehensión se verificó en el estado de Veracruz, cuyas autoridades ministeriales colaboraron con la Fiscalía de Jalisco.

El crimen se registró durante la madrugada del lunes 3 de marzo, donde vecinos reportaron de una mujer agredida, en una finca a la que se mudaba, en la Calle F, cerca del cruce con Paseo de la Cantera, en el fraccionamiento Capital Norte, de Zapopan;
dentro de la casa se localizó el cuerpo del adolescente, y en una de las habitaciones se localizó a Isabella, hermanita del muchacho, quien presentaba lesiones de consideración. Las heridas de todos fueron ocasionadas con un martillo.

En las investigaciones se refiere que él trató de deshacerse de los cuerpos, pero no lo logró, y huyó llevándose consigo el teléfono celular de Astrid, en el que respondió mensajes haciéndose pasar por ella.
La agresión se debió a que se acababan de separar; entre los problemas que tenían, destaca la versión de personas allegadas, quienes exponen que él la obligó a vender una casa, y adeudaban varios meses de renta en la finca que rentaban juntos. También se señala que ella sufría recurrentes agresiones y de maltratos físicos y emocionales.
Eduardo era directivo de un grupo de seguridad privada, fundador de la empresa Grapesa International, dedicada a la asesoría en seguridad, que efectuó colaboraciones con gobiernos estatales; también es presidente nacional de Mexicanos Uniformados, una organización de defensa de los derechos de los miembros de las corporaciones de seguridad.
El sujeto tiene antecedentes por un homicidio similar, victimó con un martillo a quien fuera su pareja, Martha Berenice en su domicilio de la colonia Las Quintas de Culiacán, y lanzó su cuerpo al río Tamazula, e intentó desviar las sospechas acompañando a la familia de la mujer a buscarla durante cinco días.
Las autoridades detectaron contradicciones en su declaración y, al ser confrontado, confesó el crimen y reveló la ubicación del cadáver; entonces se le impuso una condena de 24 años de prisión, estuvo recluidos y después se fugó, aunque fue reaprehendido en Guadalajara. Sólo cumplió una parte de su condena, y recuperó su libertad en 2020.
Cabe señalar que durante su reclusión, él conoció a otra mujer con quien se casó y tuvo una hija, desaparecieron en circunstancias que nunca fueron esclarecidas.
Eduardo fue remitido al complejo carcelario de Puente Grande, a disposición del juez que le emitió la orden de captura
